El Rally Trasmontaña tiene esa rara capacidad de parecer siempre el mismo y, al mismo tiempo, ofrecer algo diferente. Los cerros tucumanos, los senderos, los ríos y la vegetación forman parte de una postal conocida, pero cada edición propone un desafío distinto. Esta vez, la gran novedad estuvo en el circuito. Casi 41 kilómetros de exigencia, aventura y naturaleza, con nueve kilómetros nuevos incorporados en el comienzo, modificaron la manera de afrontar una de las competencias de mountain bike más tradicionales y prestigiosas de Sudamérica.

Macías y Contreras rompieron un récord histórico en el Trasmontaña de mountain bike

La carrera volvió a tener como grandes protagonistas al catamarqueño Álvaro Macías y al mendocino Fernando Contreras. La dupla se quedó con la victoria y volvió a demostrar que conoce como pocos los secretos de una prueba en la que no alcanza con pedalear rápido. Hay que saber leer el terreno, administrar las fuerzas, tomar decisiones y adaptarse a cada cambio que propone el camino.

Y esta vez hubo mucho para adaptarse. Los organizadores apostaron por una modificación importante del trazado. Se incorporaron nueve kilómetros completamente nuevos en el comienzo. La intención fue distribuir mejor las dificultades y evitar los embotellamientos que se producían en determinados sectores.

“Sacamos una subida y una bajada y agregamos esas dificultades al principio del trazado. Ahora estaban más repartidas las dificultades”, explicó Alexander Kachurovsky, integrante de la organización. La decisión permitió eliminar una zona que, por sus características, provocaba demasiada concentración de corredores. “La parte que se sacó causaba mucho embotellamiento. La subida de la zona de El Rulo era muy dura, que muchas veces molestaba a los corredores”, detalló.

El cambio no pasó inadvertido para los participantes. Todo lo contrario. La primera parte del recorrido obligó a entrar rápidamente en ritmo y a administrar las energías desde los primeros kilómetros. “El trazado arrancaba con una bajada cortita y rápidamente te encontrabas con una subida exigente”, describió Paula Varela, que compitió junto a su hermana Soledad y terminó cuarta en la categoría Damas Master B.

Para Varela, una de las claves estuvo precisamente en no dejarse llevar por el entusiasmo inicial. “Había que ser prolijas y tener mucha constancia en la primera parte. Había que administrar muy bien las energías, porque si te desgastabas mucho en el primer tramo, te quedabas sin resto físico para la parte final”, explicó.

El nuevo circuito también exigió desde lo técnico. La lluvia transformó algunos sectores y obligó a extremar los cuidados. El terreno fue mutando a medida que avanzaba la carrera: hubo sectores secos, partes mojadas, barro y zonas donde el agua aumentó considerablemente la dificultad. “El circuito estaba muy técnico y con la lluvia se hizo muchísimo más duro. Había que aprovechar mucho la técnica y ser muy prolija en el manejo de la bicicleta”, contó Varela.

El Trasmontaña es cada vez más internacional: ¿bikers de qué países compitieron?

La impresión de quienes llegaron desde otros lugares del país y del mundo fue todavía más contundente. El canadiense Matt Hunter participó por primera vez en el Trasmontaña y lo hizo en E-Bike. La experiencia lo sorprendió desde el primer momento.

“No sabía con qué me iba a encontrar y realmente quedé alucinado con los senderos, la vegetación, con los ríos y los animales que se cruzan en el camino. Es maravilloso el circuito”, relató Hunter. En uno de los sectores de senderos, incluso encontró una referencia inesperada. “En la mitad de la carrera, cuando iba por los senderos, me hizo recordar a una carrera que se realiza en Washington, que se llama Trans Cascadia”, comentó.

El catalán Joan Soro también quedó impactado por la variedad del trazado. “Para mí es una carrera durísima. El trazado está espectacular. Va cambiando el terreno permanentemente. Había tramos secos, parte mojadas, zona con lluvia. Todo va cambiando”, describió.

Y agregó una comparación que resume la singularidad de la competencia: “Corrí en varios lugares del mundo, pero nunca vi un circuito igual. Había muchas diferencias de vegetación, muchas variaciones, distintos tipos de camino. Es maravilloso”.

Tanto Hunter como Soro coincidieron después de la experiencia: volverían a correr el Trasmontaña.

Su compañero falleció, pero decidió homenajearlo y correrá el Trasmontaña junto a su hijo

Los cambios, entonces, cumplieron su objetivo. “Hemos tenido repercusiones muy positivas sobre el tramo nuevo del Trasmontaña. Le gustó mucho a los bikers”, destacó Kachurovsky. La organización consiguió repartir mejor las dificultades y, al mismo tiempo, ofreció una experiencia renovada sin perder la esencia de la competencia.

El dirigente también tuvo palabras de reconocimiento para LA GACETA por el trabajo realizado durante toda la competencia. “Quiero agradecer a la producción de toda LA GACETA por la profesionalidad con la que trabajaron para todas sus plataformas. Realmente fue un gran éxito la transmisión por streaming y la cobertura en el diario papel y en la web”, expresó.

Mientras Macías y Contreras celebraban arriba del podio, el Trasmontaña dejaba otra historia para contar. Una historia escrita sobre casi 41 kilómetros, entre subidas, bajadas, agua, barro, senderos y vegetación. Nueve kilómetros nuevos cambiaron el comienzo, repartieron las dificultades y obligaron a pensar la carrera de otra manera.

 Porque el Trasmontaña puede cambiar su recorrido, pero hay algo que permanece intacto: esa capacidad de llevar al biker hasta el límite y, al mismo tiempo, regalarle la sensación de estar atravesando un lugar extraordinario. Pedalear, sufrir, disfrutar y volver a empezar. En los cerros tucumanos, cada kilómetro tiene su propia historia.